sábado, 4 de mayo de 2013

ESTADO DE ÁNIMO


Esta mañana me senté en un banco a la vera del río Genil de Granada para descansar y me sorprendió ver,  frente a mí, un dibujo muy insólito. Durante unos minutos quedé abducido mirando la cara de este extraño personaje. Por unos momentos me vi en él reflejado como en un espejo. Me extrañó el gran parecido conmigo y cuanto más lo miraba mi inquietud era mayor. No dejaba de pensar en la persona que lo había pintado, sin duda era un gran artista y además, me conocía muy bien.
¡Por favor! Mírame durante unos segundos
¿Te recuerdo a alguien? Si no es así, tú te lo pierdes.
¿Qué hace este retrato aquí? ¿Por qué razón me habrán pintado en este pequeño monolito?
Sí, es verdad, cuanto más me fijo en él, el parecido es sorprendente, tiene mis ojos, mi nariz, mi boca y hasta una papada, aunque quizás cuando sea mayor esta se multiplique, ahora solo tengo una. Quien haya hecho este dibujo conoce muy bien las profundidades del ser humano.
¡Qué bien ha reflejado mis estados de ánimo! parece un tratado de psicología cognitiva. Son muchos los procesos mentales implicados en el conocimiento y en este retablo del rostro percibo la sorpresa, el cachondeo, el estupor y el asombro, el temor, la alerta, el miedo y, sobre todo, mucha guasa. Ahora bien, ¿Cual es el dibujo que está en la frente? No lo  reconozco. Parece que esta imagen puede tener  varias interpretaciones e, incluso, sentimientos; por ejemplo, yo veo claro que podría representar varias cosas, la más plausible, para mí, serían dos enormes tetas saliendo de mi cabeza o, bien puede ser unos labios frondosos muy enrojecidos, también un “conejo” tumbado. Aunque quizás sea un gran corazón el que ocupa toda la cabeza. Esto puede ser verdad porque en estos últimos años y después de conocer y hacerme amigo de mi nieto Pablo, mis pensamientos son más de cariño, de afectos, de amor; por esta razón, parece que el rostro de mi amigo de piedra está complacido y se siente feliz.
De pronto, parece que me está hablando:
¡Oye! ¿Tú que miras?
Parece que estás estreñido ¿La vida te va bien o estás pensando en esas musarañas podridas del pensamiento?
Mira, mi consejo es que no pienses demasiado. ¡No pienses! en la falta de moral de la “política”, ni en la falsedad de los “políticos”, ni en la pobreza y el paro que está destruyendo la cohesión social, tampoco en la corrupción, ni en los usureros sociales o los apóstoles de la banca, en las preferentes del "yo me lo guiso y yo me lo como", en la manipulación de los medios de la “santa compaña”, en los guetos y en los campos de concentración para la libertad, que cada vez son mayores ¿Para qué?
¡Coño! Ahora sí que te ha cambiado la cara, pero creo que por mucho que aprietes no vas a soltar nada. Hay que ser más práctico, para ser mi "clon" viviente eres un "tiquismiquis". 
¿Por qué no te tomas las cosas con más cachondeo? ¡Mírame a mí! Aquí estoy, empotrado en un trozo de cemento, sin poder moverme, ni articular palabra y sin conseguir mear después de estar  oyendo todo el día, el ruido del agua del río.
¡Pues sí, llevas razón! Siempre hay alguien peor que yo ¡Te acepto el consejo! A partir de ahora viviré como el geranio de mi casa, con muy poquita agua y luz, me conformo con casi nada para subsistir. Pensándolo bien y ¿Si permanecemos todos ocultos en los bunkers de la servidumbre? pronto se cansarán, la vida para “ellos” será muy aburrida, no habrá nadie que les ría las gracias, ni que los adulen, ni que les sirvan. Vamos a hacerles el vacío. Bien, bien, anunciemos una huelga de “brazos caídos en el silencio”. Actuemos como si estuvieran solos, hagámosle una Resistencia Pacífica Activa (RPA) ¿Quién aguantará más? Pero, eso sí, sin perder el sentido del humor, que nos vean felices, risueños, con mucha ironía y ganas de cachondeo, ¡Estamos jodídos, pero contentos!  
Os propongo hacer una bandera con mi cara, podríamos empapelar sus casas y todas las ciudades como un "escrache" gigante. ¡Viva el humor y la mala leche!






miércoles, 1 de mayo de 2013

UNA PEQUEÑA LUZ EN EL TUNEL.

Carta abierta a Agustín Martínez

Acabo de ver una pequeña luz en el túnel, pero una luz roja, no es un rayo dorado y blanco que ilumina la esperanza, a veces son esas pequeñas cosas las que nos alertan del peligro y que otras veces nos equivocan o nos hacen ver una realidad que no existe. Es una luz de alarma y de preocupación, especialmente cuando permanecemos impasibles ante los “fogonazos” que nos ciegan constantemente, parece como si fuéramos ciegos y sordos ante millones de imágines y con un ruido monocorde  que nos paraliza y nos aburre.

Esta luz se llama Agustín Martínez, un periodista audaz, valiente y atrevido de la cadena SER desde hace más de 30 años, despedido hoy por “ajustes presupuestarios” de la empresa (?). Sin embargo, a pesar de toda la movilización a su favor de los twitteros, desgraciadamente quedará en el recuerdo como un pequeño centelleo rojo que se apagará muy pronto. En unas pocos días o semanas se olvidará y nuestros queridos amigos y sus 6 colegas estarán jubilados prematuramente–al día siguiente de la noticia, la prensa escrita de Granada no se hacía eco -.

Querido Agustín: No me extraña que te hayan “lapidado” sin compasión. La cadena SER desde hace algún tiempo, ha ido frenando su máquina del tren con un giro suave de 90º a la derecha. En esta época de crisis profunda y grave, han adoptado la estrategia del avestruz, están agazapados bajo sus propias alas en espera de ver por dónde va a salir el sol tras esta larga noche de crisis y de “esperanza” para ellos. Estoy convencido que están tomando posiciones a favor del viento de la llamada “economía de mercado” donde el trabajo vale una “mierda” y el trabajador una “curda”. Pero tampoco les importa la “masa social” de los oyentes, en definitiva, no somos más que un grupo vulnerable y fácilmente controlable desde sus medios de comunicación. Pero ¡Os equivocáis! Después de esta guerra encubierta de paro, pobreza y llanto, la gente se levantará con los puños en alto y bien apretados.

 Cuando una empresa, como la cadena SER, prescinde de siete trabajadores, los más antiguos  y, claro, con las nóminas más altas, está dilapidando los recursos más valiosos que tiene, el conocimiento, la experiencia, la sabiduría; es decir, el activo más importante. Es una medida tan suicida que hay algo oscuro detrás y quizás sea un guiño a la derecha granadina que ha recibido la noticia con algarabía. Si esta es la política económica recomendable por la troika apostólica, ¡Actuemos ya! y eliminemos a los médicos más antiguos de los hospitales, a los mejores profesores de la universidad y de los centros educativos, a los mejores trabajadores de las empresas, ¡Viva el entusiasmo (para ellos) y la desesperación (para nosotros)!

Que esta pequeña luz roja nos encandile y nos despierte de la apatía, porque si no, cuando queramos responder será demasiado tarde.  Un fuerte abrazo.