viernes, 4 de octubre de 2013

¡NO PUEDO MÁS!


No quiero ser irreverente pero la crisis actual está “recuperando valores” que estaban olvidados y que deberían seguir enterrados en lo más hondo del muladar. La situación social, política y cultural que estamos viviendo es terrible y está desgarrando el tejido social que antes nos mantenía en cierto equilibrio. Pero los jirones que está provocando, difícilmente podrán recomponerse.
Es natural que el pasado no vuelva, al menos en los mismos términos que lo dejamos, tampoco sería recomendable ni saludable. No debemos cargarnos de añoranza, ni apoyarnos en el tópico y falaz refrán de que cualquier tiempo pasado fue mejor, simplemente porque es fácilmente refutable. De una situación tan desdichada no se puede sacar nada bueno, simplemente porque es el pasado, ya no existe y nunca volverá. Esta es una visión pesimista de la realidad, sin embargo, ¿Podemos invertir nuestro pensamiento cognitivo en algo positivo? como por ejemplo, no hay mal que por bien no venga.
Esta si es una visión optimista de la realidad y que nos ayuda a soportar los malos momentos, siempre se puede extraer alguna experiencia buena de situaciones muy deplorables, incluso de las que nos repugnan como seres humanos, entre ellas la política social que está llevando a cabo el gobierno español sobre los más desfavorecidos, los pobres que, siendo pobres, se están elevando y transformándose en “solemnes”.
¡Qué contrariedad! Los “pobres de solemnidad”.
¿Parece una maldición o un designio divino? ¡Quién me iba a decir a mí, que iba a ver en vida, un papa que arremete contra la Curia! ¿Blasfemia?: “La Iglesia no se debe basar en el proselitismo, sino en ser pobres entre los pobres”, que “Los jefes de la Iglesia han sido narcisistas, adulados por sus cortesanos” e, incluso, va más allá “La corte es la lepra del papado”. En fin, me lo creeré cuando sepamos donde van a parar los 6.300 millones del Banco Vaticano, además del beneficio neto anual de 86,6 millones de euros.
Pero, ¿Qué pasa en España? y ¿Al ministro de Hacienda Montoro? que se ríe cuando anuncia la destrucción de 300.000 empleos públicos afirmando, con cara –natural- de “tonto”, que “había que hacerlo” (2 de Octubre de 2013). ¡Dios mío! ¿Qué hemos hecho para merecer esto? ¿Por qué se sospecha siempre del “pobre”, desconfiando de él porque se aprovecha de la “generosidad” pública? ¿Qué hay detrás de un supuesto ahorro que no es tal? ¿A quién se pretende engañar? Si esperan anestesiarnos por el miedo y transformar la sociedad a sus intereses, están muy equivocados. Cuanto más grande sea la herida, con más fuerza la lameremos y con más fuerza reaccionaremos.
La reducción de fármacos por la seguridad social, el re-copago, incluso en los enfermos hospitalizados con patologías graves, cáncer, patologías crónicas, etc. y, con la gran paradoja de que estos cambios requieren una infraestructura de caja en el hospital que va a costar más de lo que se pretende ahorrar, es incomprensible; las políticas de “desprecio” por el ser humano diferente, con necesidades de apoyo y ayuda por su discapacidad; el pago del transporte sanitario y de las prótesis junto a otras medidas, nos desconcierta porque afecta especialmente a quienes menos recursos tienen . Quizás otro objetivo que buscáis no sea tanto el económico sino el que lleguemos a repudiar de la Política.
¿Por cuantas bandas nos estáis jodiendo? De frente, de perfil, de lado, a este paso nuestra vida se reducirá a ser zombis y aunque estemos aturdidos, resucitaremos y romperemos las cadenas que nos aprisionan a vuestra voluntad.
El principal factor de riesgo de la enfermedad y la muerte es la pobreza y ¿Por qué actúan a este nivel? ¿Qué pretenden? Un país enfermo y pobre tiene un tejido social y activo muy precario. ¿Hasta cuándo hay que aguantar? ¡Nunca saldremos de la crisis! ¿Dónde está la “conciencia” del Presidente de Gobierno? ¡Qué descaro! Este infeliz viaja a Japón y nos vende a los españoles como “carne fresca”, devaluando nuestro trabajo a niveles de esclavitud, ¡¡¡Vengan, vengan a España, podrán hacer un gran negocio, tendrán pingües beneficios y un coste laboral ridículo!!!
La situación está llegando a un nivel de pobreza general que los abuelos mantienen al 27% de los hogares españoles (y son unos cuantos millones de personas), ¡Estamos repartiendo mendrugos! y este porcentaje va in crescendo. ¡Cómo hemos avanzado en España! a la figura del “abuelo canguro” se le ha sumado el de “abuelo banquero”. Son muchos los pensionistas que, solidariamente y por “amor”, están volviendo a sus casas desde las residencias, ¡Hay que volver! Y de nuevo salvar a las familias donde la gran mayoría de sus miembros están en paro. La escasa pensión está recuperando la solidaridad familiar re-integrando a los ancianos a sus domicilios. ¿Qué pasará cuando desaparezca este colchón? Tal y como están actuando también con las pensiones el final está muy próximo. ¡Ay, dinero, dinero, dinero, dinero vil metal… Mensajes de amor de curso legal! (Serrat)
Por más que lo intento y deseo tener una estrategia cognitiva positiva, no lo consigo. Solo se me ocurre mandarle un recado al Gobierno y que estoy seguro lo firmarían muchos españoles:
¡Desgraciados! “Que nunca tengáis reposo en vuestros días y siempre os perseguirán nuestras memorias, memorias”.
 

martes, 24 de septiembre de 2013

"LA CUNA CONDICIONA EL ATAÚD"


La rata gris o de alcantarilla o la rata negra, han sido enemigos del hombre desde tiempos muy remotos y han provocado, a lo largo de la historia, decenas de miles de muertos, por ejemplo, enfermedades transmitidas por la pulga de la rata como es la peste bubónica. Estos compañeros de viaje constituyeron el paradigma de los animales que eran capaces de producir graves plagas y más de medio centenar de enfermedades diferentes. Pero, ¿Cómo acabar con estas tragedias?

La lucha fue sin cuartel durante mucho tiempo, pero el déficit de infraestructuras en las ciudades, especialmente en las más antiguas, hacía que las ratas fueran los “reyes del mambo”.  A pesar de su tamaño ridículo su inteligencia era tal que sobrepasaban los límites de su escaso cerebro, eran capaces de desarrollar una estrategia de cálculo para obtener la comida burlando siempre a su depredador, el hombre. Cuando se pretendía engañarlas con comida y veneno, allí donde caía una muerta era comunicado al resto de la manada y no volvían a aparecer por allí.

Pero, ¡Eureka! Después de mucho investigar se dio con una fórmula mágica, los dicumarínicos, anticoagulantes que al tomarlo, cada rata moría desangrada en un lugar diferente a las demás y de esta forma no percibían el riesgo, provocaba lo que se llama una “epidemia silente”, se morían sin hacer ruido.

Y toda esta introducción ¿A qué viene? Pues que me recuerda a otros animales, también inteligentes, como son los seres humanos. ¿Cuántas enfermedades provocadas por sustancias químicas producen cánceres? además de otras patologías ocasionadas por la contaminación medio ambiental. Sin embargo, estos enemigos no son visibles y no se perciben, provocando también epidemias silentes, aunque sean universales, incalculables e impredecibles y algo fundamental,  tienen un significado político.

Pero las enfermedades  no solo son orgánicas, hay otras sociales que son tan dañinas como los virus, me refiero al paro, a la pobreza, a la desnutrición, al trabajo precario y a sueldos indecentes, al abandono de los viejos, de los discapacitados, etc. ¿Por qué me estaré acordando de las ratas? Animales inteligentes pero tan diminutos como los “neutrinos”.

Vivimos una época donde la solidaridad y la ética brillan por su ausencia. La degradación social y la injusticia son tan manifiestas que estamos alcanzando niveles de desigualdades sociales que no tienen precedentes en la historia moderna. Y es que nuestros “apóstoles” de la economía y la política no cejan en su objetivo de “economizar la vida”. El criterio económico cuantifica cada existencia hasta niveles microscópicos,  ¡Tanto tienes tanto vales! y si no tienes nada serás triturado por la máquina de los desechos. ¿Dónde está la humanidad y la solidaridad? y ¿El espíritu cristiano? ¿Dónde está? hay tantos y tantos hombres y mujeres adictos a la buena fe de su religión que deberían aprender algo del papa Francisco. ¿Cuantas personas están muriendo, ahora mismo, lentamente, en sus casas sin alarmar a los demás? La indefensión social es angustiosa. Nos arrebatan cada día derechos que creíamos nunca iba  a suceder.

La enfermedad social está desestructurando la paz social y lo hace de una manera silenciosa, discreta, oculta a los ojos de los demás. La aparente paz social no resiste un análisis general. Podemos hacer una prueba ¿Por qué no rascamos superficialmente la piel de nuestra sociedad? Según la OMS con el copago y las privatizaciones en sanidad se calcula que en el mundo unos 150 millones de personas se arruinan cada año por facturas sanitarias, y afirma que “si no se cumple el derecho a la salud para todos los ciudadanos, los Estados no prosperarán ni crecerán, y los pobres seguirán empobreciéndose cada vez más”. Además, resalta que el derecho a la asistencia sanitaria gratuita para toda la población es una de las fórmulas que los expertos consideran más eficaces para luchar contra el círculo de la pobreza. La OMS afirma que si se atajan las enfermedades evitables y se mejoran los indicadores de salud, se incrementa la fuerza laboral y la productividad de estos países.

Por lo tanto, hay que salir de este círculo vicioso, el empobrecimiento no trae más que enfermedad y muerte, siempre se dijo que la cuna condiciona el ataúd, evitemos en el siglo XXI esta injusticia social. La economía debe estar al servicio de los ciudadanos y no al revés. Hay que visualizar esta epidemia silente que adormece y paraliza la acción social, porque además, a medio plazo, es más rentable económicamente, aunque estos avaros de la economía no vean más que el enriquecimiento rápido. Les obligaremos a que, impunemente, no nos definan como “efectos colaterales”. Cuando las ratas se den cuenta del engaño dominarán el mundo, especialmente porque somos muchas más.

Esperemos que en el viaje de vuelta regresemos de nuevo al Estado de Bienestar ¿Volveremos al pasado para recuperar el futuro?