jueves, 23 de abril de 2015

“MI NÚMERO CABALÍSTICO, EL 28”

Aunque no soy aficionado al esoterismo si he comprobado, a lo largo de mi vida, que el número 28 ha sido un guarismo que me ha reportado algunas alegrías, pocas, pero al fin y al cabo algo de suerte que no me ha venido nada mal.
Hoy, día 28 me he levantado de la cama con el ánimo muy exaltado y el presentimiento de que iba a ocurrir algo especial y bueno para mí.
Sin embargo, el número cabalístico por antonomasia es el 7: los 7 pecados capitales, los 7 sacramentos, las 7 plagas, 7 notas musicales, 7 días de la semana, los 7 chacras, etc. Sin embargo, el número 28 también está relacionado con el 7 con la mencionada suma cabalística que implica el número 28: 1+2+3+4+5+6+7 = 28. Por tanto, el número 7 contiene potencialmente el 28. Es cierto que los números no son invenciones de la inteligencia consciente sino del inconsciente, aunque en la astrología china el 7 y el 28 son números activos y muy propicios.
Hoy, día 28 tengo que acudir a una entrevista personal de trabajo. El destino llama a mi puerta y me estoy acicalando adecuadamente para aprovechar esta oportunidad, que “curiosamente” hace el número 28 de las entrevistas que llevo después de un año que estoy en el paro. Nunca había tenido un traje y gracias a mi vecina Dña. Benita, una gran mujer, me había dejado uno oscuro de su difunto marido y que según ella decía que lo había utilizado D. Manuel, su extinto, para las grandes ocasiones, me traería suerte. Para completar mi aliño busqué el viejo sombrero de mi padre tipo “Fedora”, lo encajé con cierta dificultad en mi perímetro craneal y me miré por última vez en el espejo. Me reconocí como  un distinguido y refinado “señorito” de ciudad. Esto me dio ánimos para afrontar la entrevista de una gran empresa multinacional. Aumentó mi confianza y pensaba que todo este esfuerzo serviría para dar una mejor imagen, además de mis tres carreras y cinco Masters en EE.UU., Inglaterra y Australia.
Bajé con firmeza y seguridad las escaleras de mi casa y al salir al portal comprobé que estaba lloviendo a cántaros. La vecina del bajo, Dña. Rafaela, que siempre estaba asomada a la mirilla para ayudar al “prójimo” y como buena samaritana me ofreció un paraguas para que la lluvia no estropeara mi magnífico traje. Apreté fuertemente la carpeta donde llevaba el currículo y abrí el paraguas. A los pocos pasos, por la acera, pasó a mi lado un gran autobús con tan mala fortuna que pisó un gran charco que me volcó toda el agua de una zanja en mi impoluto traje. Juré en arameo maldiciendo mi mala suerte. Pero, en estas condiciones ¡No podía ir a la entrevista! me sacudí el agua y comprendí que no tenía otra posibilidad que ir de esta guisa a la cita.
¡Tiene cojones! El bus tenía el “número 28”. Se me cayó encima toda el agua sucia por mi  “buena” suerte ¡Empezamos bien! Al mismo tiempo me pilló una ráfaga de aire que hizo volar el paraguas hacia el cielo, rompiéndose todas sus varillas. La sombrilla se enganchó en unos cables de alta tensión y aquello empezó  a soltar chispas como fuegos artificiales, dejó a todo el barrio sin luz.
Empecé a correr pensado que así me mojaría menos y al cruzar una calle noté un fuerte impacto con una moto que no había visto, salí volando al menos 10 metros y caí sobre el adoquín de la acera que me abrió una brecha en la cabeza. Me dieron “algo más de 20 puntos” (creo que fueron 28).

Menos mal que había salido de mi casa una hora y media antes de la entrevista y me dio tiempo a visitar la casa de socorro. La motorista me acompañó muy galantemente y durante el trayecto le pregunté desde cuando tenía el carnet de moto, me respondió que “aún no hacía un mes” (aproximadamente 28 días) ¡Que mala suerte!
Con la cabeza liada con un turbante blanco de gran volumen y manchado con restos de sangre, marché para la empresa que me iba a dar un trabajo. Mi aspecto era patético ya que el sombrero Fedora se me quedaba pequeño e impidió que me tapara todo este desaguisado.
Aún faltaba media hora para llegar a tiempo a la cita. Caminé lentamente con la preocupación de no sufrir otro accidente, hasta que me encontré a un compañero de la Facultad que me dijo: ¿Dónde vas “alelao” con esa pinta? A una entrevista de trabajo. ¡Coño! ¿No será a MONEYLIFE CORPORATION? Pues sí y tú ¿Cómo lo sabes? Porque yo voy allí también; Pero ¿Te vas a presentar con esa facha? ¡Ya me dirás! Acabo de tener un accidente con una moto. Pues yo que tú me ponía el casco de la moto para disimular esa venda ¡Estás ridículo! Puedes decir al tribunal que no te ha dado tiempo a quitártelo o que se te ha encajado y no te lo puedes sacar. Como yo no tenía casco, mi “agradable” compañero me prestó el suyo ayudándome a ponérmelo. Me estaba muy estrecho pero él, para ayudarme, apretó con fuerza y lo ajustó muy bien ¡Ya está! Así tienes mejor aspecto.
Llegamos al Colegio de Administración de Empresas y al primero que llamaron fue a mí, ¡Mira que suerte! Entré al despacho muy azorado, y los seis miembros del tribunal se quedaron muy extrañados al verme. Me invitaron a que me quitara el casco de la moto que yo accedí educadamente. En ese momento sentí una gran presión en la cabeza, intenté tirar de él forcejando, pero el casco se resistía a salir. Fue tan fuerte la presión que al parecer saltaron varios puntos de mi cuero cabelludo y empecé a sangrar profusamente. La sangre salía a borbotones por los lados inferiores del casco y en pocos segundos empezó a salir como un escopetazo, se manchó la mesa y a todos los miembros del tribunal. Cuando vi las caras de asco que ponían me mareé y caí al suelo a plomo, el golpe en la tarima fue ensordecedor. El presidente, secretario y dos vocales cayeron hacia la mesa ocupada con charcos de sangre y perdieron también el conocimiento.
A los pocos minutos había cinco ambulancias en la puerta del edificio y a alguien se le ocurrió decir que había explotado una bomba en el Aula Magna. Todo el personal del edificio salió despavorido tropezando unos con otros. La imagen fue dantesca cuando empezaron a sacar los camilleros a los miembros del tribunal manchados todos en sangre, los gritos y el pánico hizo que avisaran a la Policía Nacional que junto a los Geos acordonaron todo el Edificio.

Cuando me trasladaron a la ambulancia recuperé el conocimiento y mientras se alejaba del gran edificio de la Administración de Empresas pude observar que en la fachada había un gran número dorado, era el 28.   



martes, 24 de marzo de 2015

TIEMPO DE CAMBIOS, LOS DESPOJOS DEL ENGAÑO


El “bipartidismo” político no es solo un menoscabo democrático, sino una perversión. Para nuestra mayor frustración no deja de ser más que un espejismo. Simplemente es un engaño. No es “binomio”, sino que es “uno y trino”, oscuro y duradero en el tiempo. Este monstruo, como Polifemo que sólo tiene un ojo, no necesita más ya que su propia realidad está ligada a un mundo foráneo, ajeno al entorno. Para confundir al espectador tiene varias formas de disfrazarse y se manifiesta con diferentes máscaras que confunden, incluso, a los personajes que representan. Se desdoblan en otros actores y el escenario aparece ocupado por una gran muchedumbre que no son más que copias de cartón piedra ¡Esta es la confusión!

A mí me ha costado muchos años darme cuenta que, la aparente complejidad de este mundo, es sólo un juego de luces que nos encandilan y nos dejan deslumbrados, casi ciegos. Pero cuando despertamos deberíamos observar y reflexionar con sosiego. Sin embargo, solo vemos las sombras, las cuales tenemos que evitar porque podemos pasar toda nuestra vida en ellas y morir soñando antes de darnos cuenta que hemos vivido. Por tanto, aunque los centelleos y los escotomas nos aturdan hay que actuar rápidamente porque el tiempo es líquido e implacable.

¡Qué complicado es esto de vivir! Pero si apagamos las luces y miramos en la oscuridad se clarifica todo, es más sencillo. La luz de la conciencia disipa todas las tinieblas y podemos ver que todo es ficción, aunque el objetivo externo sea distraernos para engañarnos como auténticos bellacos. Esta realidad que nos muestran es un vacío, es un hueco, es una realidad que tiene de todo menos eso, REALIDAD.

Por tanto, es urgente que analicemos, con pausa y reflexión crítica, todo este mundo de fuegos de artificios, pronto descubriremos que estos “tontos malintencionados” pretenden engañarnos con malas prácticas que ya no se llevan, especialmente después de habernos dejado solo con lo puesto, los despojos. Sin embargo, esta ficción ya no se la cree ni el más bobo de la clase. ¡Ya os conocemos! ¡Basta ya! Sois perversos en vuestra incompetencia, crueldad e indolencia. Pero, “harto ya de estar harto ya me cansé de preguntarle al mundo porqué y por qué” -¡Cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer o no ¿Es hoy?- Aunque solo nos queden los harapos para cubrir nuestra desnudez, lucharemos y rechazamos en el siglo XXI los “pecados” del pasado: la esclavitud, la insolvencia o pobreza y el engaño.

 “El pueblo” somos todos nosotros, sencillos pero no tontos. Queremos nuestro bienestar que es prioritario sobre vuestros Ferraris. Creo que vamos a crear un nuevo partido político: el “Partido Animalista contra el maltrato de la Gente” (PACMG).

Soy consciente que esta reflexión puede ser criticada por la magnificación o simplificación del problema en el tiempo que nos ha tocado vivir, pero lo cierto es que nos han ido despojando, poco a poco y con engaños, incluso de nuestra propia dignidad. No somos un rebaño de corderos y tampoco necesitamos un pastor.  Por esta razón, vamos a  disecar abiertamente la mentira aunque huela y duela, con todas sus consecuencias. Sabemos que revelar la complejidad o las mentiras de este mundo es un ejercicio difícil, pero a algunos nos excita de una manera especial aunque para ello nos pongamos enfermos hasta la náusea.

Este mundo no es bipolar, ni tripolar, ni nada de esto, es sencillamente el juego de unos trileros que enredan todo lo que tocan a costa de nosotros que perdemos siempre, pero ¡Esto se acabó!  Vivíamos una ficción apoyados por nuestros “apóstoles” del engaño. Así que, ¡Arriba el telón! Descubramos nuestros rostros, fuera los maquillajes y hablemos claro. Aquí solo hay un modelo al cual sirven todos los actores de cartón piedra y que se mueven embadurnados para ser más resbaladizos y rápidos, pero da igual quien llegue primero todos están sometidos al mismo «software» y si alguien se resiste los “poderosos” lo reinician. Sin embargo, lo más injusto es que a estos agentes del capital o la Economía nadie los ha votado, pero siempre están en la Agencia de Control. Hay que reconocer que son listos y muy malévolos ¡Que buenos Planes elaboran en la sala de máquinas! Primero corrompen a los políticos, a periodistas, jueces, etc. y el paso siguiente es el desánimo del vulgo, así pierden la confianza en los mediadores intermedios. En tercer lugar, generan una conciencia social de corrupción, hastío y desafección a la política y a los políticos. La primera batalla, que es la más importante, está ganada, lo demás es más fácil. El “Jefe” es uno y trino, tres personas distintas en una sola línea de mando. ¡Toda una gran revolución! y que la ganan sin haber disparado un solo tiro, aunque sí utilizan balas, pero de papel, el vil dinero.

Así que, se acabó el “café para todos”, aunque ya no lo queremos por injusto, a unos se los servían amargo y sin azúcar y a otros con sacarina ¡Sois lo mismo aunque seáis diferentes!

El otro día paseando por la Plaza Bib-Rambla, el lugar donde el cardenal Cisneros apiló decenas de miles de libros de Al-Andalus para incendiarlos y acabar con la cultura, observé un grupo de estudiantes de nuestra Universidad que estaban protestando en silencio por la política del Ministro Wert de Educación del PP, reivindican una Universidad Pública y de Calidad. La protesta, muy original  se denominó “La Universidad vuelve a la calle” transformando un lugar público como es una plaza de la ciudad donde se eliminó violentamente la cultura en un “Ágora del conocimiento”. L@s alumn@s están sentados en el suelo ¡Ahorrando recursos! alrededor de un profesor que está también sentado en el suelo impartiendo su clase.

 

 
Este momento, que me conmueve, se ve perturbado por un acontecimiento que me intranquiliza,  aparece por la Plaza un concejal de nuestro Ayuntamiento, intenta cruzarla para ir a su “trabajo” que está cerca de este lugar. Su paso era firme y en alguna ocasión tiene que bordear a un grupo de estudiantes que él observaba detenidamente. Tengo que decir que los jóvenes estaban en lo suyo y no se percataron que tenían muy cerca, nada más y nada menos, que al mismísimo “Concejal de Cultura” de nuestra ciudad perteneciente al mismo grupo político nacional ultra-conservador en el Gobierno, el PP. Espero que este acto callejero no le de ideas para crear una “Universidad al aire libre”, más barata para un nuevo recorte. Aunque en Andalucía pretenden una reducción de las diez Universidades existentes a solo tres, sospecho que después completarían ese nicho ecológico con las privadas. A ellos les da igual ya que estos estudiantes después de su formación y la inversión económica de nuestro país no servirán de mucho ya que, tendrán que emigrar a Alemania con sus Master y titulaciones a servir café y copas a los “bárbaros” del norte. Para ellos ¡Todo es objeto de mercancía!

Nuestra esperanza es que vivimos un tiempo de cambio, no quedan más despojos que arrancarnos, los estudiantes de la Universidad están en la calle, los servicios de urgencias de los hospitales colapsados, los desahucios diarios en todo el territorio nacional angustian a la población, la ayuda a la dependencia ha desaparecido, etc. Nuestro despojo se incrementa con las políticas de “austericidio” para los más necesitados, las cifras de ONG como Cáritas, Save The Children, etc. en España, son alarmantes. A pesar de todo soy optimista, vivimos un tiempo nuevo. Un tiempo de cambio y esperanza ¡La ilusión vencerá al miedo, también a la ignorancia!